Última aventura del año: Penedès

¡Otra vez a la carga, otro mes más de bottlehunting! A seguir explorando en busca de botellas apasionantes, de proyectos ilusionantes y de personas emocionantes. Ya lo imagináis, pero ha sido otro mes complicadillo para movernos y conseguir que nos recibiesen, así que hicimos todo lo posible para que la aventura no parase. Nos frotamos las manos solo de pensar en lo impresionante que puede ser más este viaje. Mapa, libro, playlist, un poquito de gel y mascarilla, y NOS VAMOS!

Penedès

Esta vez el destino está en el Penedès. Una región quizá más conocida por sus vinos espumosos y su clima mediterráneo. Burbujas y playa… si tan solo fuese verano en vez de Navidad…

Y es que se trata de una región vitivinícola cuya historia se remonta hasta el siglo IV a.C. gracias a que la Vía Augusta romana atravesaba toda la región en su paso hasta Gades (Cádiz). Esto la convirtió en un centro de comercio internacional donde confluían mercaderes del Ródano, Ebro, Duero y hasta el Guadalquivir.  Hoy en día resulta curioso pensar que en aquella época los vinos tintos del Penedès eran más cotizados que los blancos, pero se trataba de una tónica común en todo el Mediterráneo.

¿En qué momento dejó de ser tierra de tintos para ser la cuna de los espumosos?

Como bien conocemos, la llegada de la temible Phylloxera a España a finales del s. XIX tuvo en Cataluña su primera víctima, y arrasó los viñedos del Penedès. Tocaba arrancar todo y empezar de cero. Muchos optaron por abandonar la zona o plantar otro tipo de cultivo, pero la terquedad de algunos los llevó a buscar una solución y plantar variedades locales, distintas a las que fueron atacadas por el bicho.

Antes de la Phylloxera ya se había experimentado con espumosos siguiendo el méthode champenoise, lo que benefició mucho a que con este “borrón y cuenta nueva” se apostara por replantar los viñedos con variedades blancas más ácidas, más productivas y menos oxidativas, pensadas para la elaboración de este tipo de vinos y que soportaran largos viajes.

El tirón comercial de los espumosos en la época hizo que cepas poco atractivas para los viticultores retomaran popularidad. El caso más llamativo lo tenemos en la Xarel-lo, que pasó de estar en peligro de extinción a ser lo que es hoy en día, la variedad de uva más plantada en todo el Penedès (más del 25% del viñedo del Penedès).

De esta forma podemos ver que a pesar de que el legado vinícola del Penedès viene de lejos, la aparición de los vinos espumosos en el mapa constituye un punto de inflexión en la producción y reputación vitivinícola de la región.

Este arraigo ha hecho que a día de hoy no se pueda concebir al Penedès sin este estilo de vino. Si bien se trata de una práctica común en la zona, los avances tecnológicos han permitido evolucionar mucho a la hora de elaborarlos, tanto para controlar las fases del proceso como posibilitando nuevos métodos de elaboración. Esto supone, en muchos casos, claras ventajas con respecto a antaño, pero como siempre, la disputa entre lo moderno y lo tradicional está a la orden del día. Romanticismo vs. Modernismo. ¿Hay que tomar bandos?

Lamentablemente para muchos es así, y es que cuando intereses económicos y políticos entran en la ecuación, las cosas se complican de más. Hoy en día, los espumosos del Penedès se encuentran inmersos en un exceso de regulación y de conflictos sin resolver, que ha llegado a tal punto que la D.O. Penedès, pionera en la zona, ya no representa más que una pequeña parte de los espumosos producidos en la zona. Hoy podemos encontrar hasta 5 indicaciones distintas dentro de esta región con mucha solera.

  • D.O. Penedès
  • D.O. Cava
  • D.O. Catalunya
  • Corpinnat
  • Conca del Riu Anoia

Unas se enfocan más en el método, otras buscan la identificación a través de la viticultura, otros la vinculación con el territorio; en definitiva, todas buscan defender intereses legítimos, pero al fin y al cabo es el consumidor el que sale perdiendo, ya que lejos de aclarar las cosas, crea más confusión de la que había y se acaba por generalizar.

A pesar de que en muchos casos estas indicaciones o marcas intentan desmarcarse unas de otras, todas ellas tienen cabida dentro de la región del Penedès (excepto Cava, que puede elaborarse incluso en Extremadura). Aquí podemos diferenciar tres subzonas: el Alto Penedès, cercana a la Cordillera Prelitoral; el Garraf, o Penedès Marítimo, junto al mar y en la Cordillera Litoral, y el Bajo Penedès, entre las dos zonas anteriores.

El clima en toda la región de Penedès es el típico del Mediterráneo. Es cierto que hay pequeños matices, como la proximidad del mar en el Penedès Marítimo, o el aumento de precipitaciones y amplitud térmica del Penedès Superior, pero en líneas generales hablamos de una temperatura media anual de unos 15º, con mucho sol, veranos no tan calurosos e inviernos suaves; lluvias moderadas (unos 530 mm/año) y sobre todo bien repartidas a lo largo del año.

Los suelos son ricos en fósforo, con presencia de piedra caliza y bajos en potasio. Las zonas más bajas contienen una gran proporción de arena, y según se gana altitud, podemos encontrar suelos más calcáreos y con mayor contenido de arcilla.

En cuanto a las variedades, lo primero que debemos señalar es que al coexistir todas las regulaciones que hemos mencionado, el abanico de variedades plantadas en la región es muy amplio. Por esta razón, quizás resulta de mayor importancia separar entre las variedades que conforman el coupage clásico para los espumosos, y por otra parte señalar todas las permitidas. 

De esta forma, mencionamos en primer lugar el coupage tradicional Penedesenc, las 3 variedades autóctonas que tanta fama han dado a los espumosos catalanes y que ocupan un 92% de las variedades blancas plantadas:

Xarel-lo: Al ser autóctona del Penedès, es sin duda la más reivindicativa de la zona. Aporta estructura y cuerpo a la mezcla, los mejores ejemplos aportan también notas minerales.

Macabeo: Variedad típica de Cataluña, Aragón y La Rioja (donde se denomina Viura). Sus vinos son frescos y ligeros, de poca coloración y aromas frutales, anisados y herbáceos.

Parellada: Variedad muy productiva que si se trabaja bien puede dar vinos de poca graduación, finura y notas cítricas a los vinos.

Además de este coupage, en la región podemos encontrar todo tipo de variedades, desde cepas autóctonas a punto de desaparecer y que se han recuperado (Sumoll, Picapoll, Malvasía de Sitges, etc.) hasta variedades tan internacionales como la Garnacha, el Cabernet Sauvignon, o la Chardonnay

Día 1.

Son las 9:00 y nos dirigimos hacia la municipalidad de Subirats donde ya nos esperaban los hermanos Jordi y Albert para la visita a Cavas El Mas Ferrer, localizados en el bucólico pueblo de Ca l’Avi

Adentrando a su hermoso patio, nos mirábamos con un guiño ya imaginando lo que estaba por venir… es que además de producir unos espumosos increíbles, te acogen con algo especial, ya sea una calçotada (cuando es época) o con un desayuno de los dioses con todo tipo de panes y embutidos artesanales de la zona… por supuesto, todo acompañado con sus vinos, ¡una verdadera pasada!

Cava El Mas Ferrer

Empezamos la visita pasando rápido por las instalaciones y luego bajando a lo que nos interesaba: su cava subterránea. Ahí es donde los vinos realizan la segunda fermentación en botella, seguido de un período de “descanso” que puede ir de 14 hasta más de 40 meses para ganar complejidad y textura dependiendo del nivel de calificación que tendrá cada espumoso producido por ellos, sea Joven, Reserva o Gran Reserva. Ya os explicaremos sobre el método de producción tradicional de espumosos (también conocido como methode champenoise) en la parte exclusiva a los socios del club ;).

Lo importante a destacar es que los antepasados de Jordi y Albert llevan desde finales del siglo XIX manteniendo el apellido Ferrer en el mapa de la viticultura de la región del Penedès, siempre siguiendo una metodología independiente y artesanal en el trabajo de las vides. Ya en la década de los 70, la familia empieza a sacar sus propios vinos espumosos defendiendo una postura ecológica y de respeto al medio ambiente

También conservan la tradición de la región en lo que se refiere a las variedades elaborando 100% sus espumosos blancos con las autóctonas Macabeu, Xarel-lo y Parellada. La única excepción es su rosado que lleva Garnacha Tinta y Pinot Noir, aun así, son dos de las cepas tintas permitidas dentro de la denominación de origen que abarcan todos sus vinos, en el caso la D.O. Cava. Vale comentar que hace poco lanzaron un vino blanco tranquilo muy fresco producido a partir de Xarel-lo y Macabeo.

Cava El Mas Ferrer

Día 2.

Siguiendo nuestra ruta en busca de lo diferente llegamos a un productor que lleva en su ADN el mismo espíritu aventurero y de osadía con el que tanto nos identificamos. Estábamos a la caza de sus pequeñas joyas líquidas y escuchar en primera persona cómo ha sido ser los pioneros en el cultivo ecológico de toda España… Ya nos aguardaba Gonzalo Cle, nuestro anfitrión en la bodega Albet i Noya.

Albet i Noya

El negocio también está muy marcado por la herencia cultural dejada por sus antepasados que empezaron a cultivar viñedos en esas tierras a inicio del siglo XX atravesando dos guerras mundiales y la crisis de la Phylloxera (tema que hemos explorado bastante en la última edición del blog).

La finca cuenta con unas 100 hectáreas de viñedo situada en la Sierra de Ordal, conocida como Costers d’Ordal, siguiendo las curvas del paisaje en terrazas escalonadas o en pendientes expuestas al sol. En este terruño cultivan con certificación ecológica desde las tradicionales de la zona Xarel-lo, Macabeo y Parellada, hasta cepas foráneas como Chardonnay, Viognier, Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon (por citar algunas).

Pero lo que más nos llama la atención es el profundo trabajo que vienen experimentando desde finales de los 90 recuperando algunas variedades ancestrales y abandonadas. Una de ella es la Belat, una variedad tinta única en el mundo y que al día de hoy solamente Albet i Noya la tiene, produciendo un vino varietal muy elegante bien al estilo Borgoñón. Es tan curioso que hasta Jancis Robinson, una de las escritoras, críticas y expertas más respetada en el mundo-vino, cita este hecho en su libro-biblia “Grapes”.

Más al fondo, ellos van en la delantera con un proyecto llamado VRIAACC (Variedades Resistentes y Autóctonas Adaptadas al Cambio Climático), con la finalidad de cultivar uvas inmunes a enfermedades como el Mildiu o el Oídio y consecuentemente libres de tratamientos, o por lo menos reducir al máximo el uso de azufre o cobre en un futuro próximo.

Pese a su amplia gama, son especialmente famosos por sus vinos espumosos (incluso producen con exclusividad un espumoso para el restaurante 3 estrellas Michellin Celler Can Roca… nada mal). Sin embargo, aunque la denominación Cava es mucho más reconocible, todos sus espumosos son rotulados como Clàssic Penedès, bajo las reglas de la D.O. Penedès, donde Albet i Noya cree que representa mejor la calidad de sus vinos, ya que tienen reglas más estrictas, como por ejemplo, solo permiten productores con certificación ecológica, crianza mínima más prolongada y se les permite comunicar la añada en la etiqueta.

Albet i Noya

 Día 3.

Estábamos sedientos de curiosidad por lo que nos reservaba la próxima visita… Nos dirigimos hacia una masía del siglo pasado donde se producía vino y que al día de hoy preserva sus raíces, pero para la producción artesanal de cerveza ¿¡Whaaaaat!?... espera… ¿¡cómo es eso Hunters!? Pues, efectivamente, C-E-R-V-E-Z-A. Qué ganas teníamos de conocer a Carlos y Montse de Ales Agullons.

La aventurera pareja llega al pequeño pueblo de Sant Joan de Mediona a finales de los 90 con la idea de vivir de forma autosuficiente con las provisiones de la propia tierra que los rodeaban, mientras producían vino. Sin tener ni idea del camino que estaban creando, poco a poco sus vidas se fueron convirtiendo al mundo de otra bebida fermentada.

Steve Huxley, un nombre capital en la historia de la cerveza en España, tuvo una influencia determinante en esa conversión, abriendo en ellos un nuevo mundo, desde sus primeras pruebas rudimentarias de cerveza “casera” para luego evolucionar las técnicas en sus elaboraciones.

Partiendo de la referencia de las Ales inglesas (declaradamente el estilo preferido de ellos), Carlos ha forjado una identidad única en su recorrido, sin perder de vista el respeto por la materia prima.

Ales Agullons

En la producción de todas sus birras, sea de fermentación mixta o espontánea, utilizan solamente Maris Otter, una variedad especial de malta de origen inglesa que es bastante codiciada por cerveceros debido al distinto sabor y cuerpo que aporta a las birras, participan también lúpulos alemanes, americanos e ingleses, además de contar en la fermentación con la labor de levaduras salvajes presentes en el ambiente de su cervecería-hogar.

Otro punto a comentar es que Carlos y Montse, junto con el ayuntamiento local, son los creadores y organizadores de la Muestra de Cerveza Artesana de Mediona, una feria en que viene fomentando, en sus 10 años de vida, un acercamiento del público a otros productores regionales e internacionales.

Con respecto a la visita, hemos tenido al suerte de conocer su peculiar área de producción, una sala de barricas medieval donde realiza la crianza de algunas de sus birras más exclusivas (las cuales son producidas solamente una vez al año), el patio donde reciben clientes e invitados y al final la mejor parte: el bar, donde hemos probado algunas de sus joyas.

¡Qué lugar más increíble ellos han creado! De nuestra parte solo desearíamos larga vida a Ales Agullons.

Ales Agullons

 

Si quieres saber más sobre estos lugares y sabores, hazte socio del club y recibirás todos los detalles de los vinos seleccionados con informaciones específicas del origen de los viñedos, método de producción, perfil sensorial, notas de cata, maridaje, etc. ¡Y lo mismo con las birras, claro!

 

Muchísimas gracias a todos los productores que nos han abierto las puertas de su casa y nos han expresado con tanta pasión su amor por lo que hacen: Jordi y Albert Ferrer (El Mas Ferrer), Gonzalo y Familia Albet i Noya (Albet i Noya) y Carlos Rodríguez y Montserrat Vigil (Ales Agullons).

 

¡Hasta muy pronto!
 
Bottle Hunters
¡La búsqueda es infinita!

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