Sierra de Gredos, Nuestra Primera Aventura

Bottle Hunters, nos dejamos de teoría y vamos a la práctica. 

Al momento en el que, después de trabajar y soñar tanto tiempo, nos lanzamos de verdad a la carretera. Por fin convertimos esa pasión por el vino y la birra, esa inquietud por conocer a la gente y sus historias, en un estilo de vida. 

Tan pronto se terminaron las restricciones de movilidad después del confinamiento, tomando todas las medidas de seguridad posibles, empezamos a planear nuestra primera aventura por la asombrosa Sierra de Gredos.

Con la ilusión del emprendimiento y el entusiasmo de dos amigos que están haciendo algo juntos con un sentido mucho más grande que el trabajar para ganar dinero, nos pasamos los días planeando rutas, puntos de parada, haciendo los contactos necesarios… ya ahí empezamos a sentir que eso que dicen, es cierto: si amas lo que haces, no “trabajarás” ni un solo día de tu vida. 

Y llegamos a la Sierra de Gredos. En pleno Julio, con nuestra lista de Spotify de fondo (puedes escucharla aquí) y el sol brillando bien alto, nos esperaba este paraíso natural al que Unamuno bautizó como el corazón pétreo de España. 

Sierra de Gredos

Esta impresionante sierra, situada en el Sistema Central, no guarda una Denominación de Origen en sí misma, pero por su particular relieve y características reúne diversos viñedos repartidos en tres denominaciones distintas: D.O. Cebreros, D.O. Méntrida y D.O. Vinos de Madrid.

Cada una de estas tres D.O. pertenece, a su vez, a una provincia y Comunidad Autónoma distinta: Cebreros en Ávila, Méntrida en Toledo y Vinos de Madrid en su zona más occidental (específicamente la subzona San Martín de Valdeiglesias). Esto nos encanta porque, al fin y al cabo, el mundo del vino es así: no conoce de fronteras políticas.

Pero… ¿qué tiene la Sierra de Gredos que la hace tan especial? En cuestión de años, esta zona ha pasado de ser una total desconocida al gran público a convertirse en un referente de la cultura vitícola, donde se respira el talento en efervescencia. 

Hay que aclarar también que esta es una de las regiones vitivinícolas más antiguas de toda España. Las peculiares especificaciones del terreno, suelos y orientaciones de esta larga cadena montañosa ha atraído a productores muy especiales que están redescubriendo la zona y creando verdaderas joyas. 

Para empezar, lo más obvio: la altura. Los viñedos se encuentran a altitudes fascinantes, entre los 600 y algo por encima de 1.200 metros en algunos puntos, una de las características que confiere el gran frescor por lo que son reconocibles los vinos de la región. 

Pero aún más importante que esto es el suelo: un compuesto de granito gris en descomposición, granito rojo y, en algunos puntos, pizarra y cuarzo. Todo eso sobre roca madre granítica a pocos metros de la superficie. 

En estas tierras crecen viñedos de cepas viejas plantadas en vaso, incluso algunas llegando a superar el siglo de vida, mayoritariamente de Garnacha Tinta y otro referente de la zona, la variedad blanca Albillo Real.

En nuestra ruta quisimos descubrir los productores más talentosos y con mejor ojo a la hora de explorar estas orientaciones, composición del suelo, viento, etc. pero que a la vez trabajen el campo de forma ecológica con mínima o ninguna intervención, y en ese caso, siempre de manera orgánica. Ya sabéis que este es uno de nuestros ejes. Un punto llamativo es que todos los productores que hemos conocido ya llevan un tiempo recuperando viñedos antiguos, una tendencia que también se observa en otras zonas vitícolas de nuestro país.

Otro hecho a destacar que es casi unánime entre los productores visitados y otros que hemos investigado es la adopción de un sistema de clasificación de las viñas, tal y como se hace en la Borgoña con sus viñedos Village, Cru y Grand-Cru. Paralelamente, aquí serían los:

  • Vinos de Comarca / Pueblo (distintos viñedos dentro de una zona geográfica más amplia)
  • Vinos de Paraje (un conjunto de parcelas que están próximas entre sí y con similitudes cuanto a edad, orientación, suelos, microclima, etc)
  • Vinos de Parcela (una única parcela que posee determinadas características que reflejan de manera singular y excepcional los vinos que ahí son producidos).

DÍA 1

La primera visita de la aventura Bottle Hunters empieza por la región de Méntrida (Toledo), donde está localizada Bodegas Canopy, creadores de uno de los iconos de la zona: La Viña Escondida, un monovarietal de Garnacha Tinta con más de 90 años de edad ubicada a casi 900 metros en la parte Sur de Gredos, concretamente en El Real de San Vicente.

El perfil de Canopy fundamentalmente se basa en la elaboración de Garnachas Tintas, siendo la más joven de unos 55 años en suelos graníticos y viticultura sostenible de mínima intervención. 

De las manos del vigneron Alfonso Chacón se nota el mucho trabajar en estos viñedos casi olvidados por Dios, pero que a él y a Lorena Diaz no pasaron desapercibidos. A eso se le suma el cuidado en bodega utilizando solamente barricas de grandes volúmenes (500 a 2.000 litros) con un máximo de 30% de crianza en madera nueva (siempre roble francés) para darle el merecido valor a la materia prima, permitiendo el carácter mineral y frescura típico de sus vinos. La bodega produce alrededor de unas 93 mil botellas repartidas entre 9 vinos de diferentes elaboraciones y variedades.

Nuestro viaje sigue hacia la Bodega Arrayán. La bodega se lanzó a finales de 2003, pero en 2009 se incorporó la enóloga Maite Sánchez y luego empezaron a buscar viñedos viejos con el objetivo de incorporar variedades autóctonas a su gama. La Verdosa (como se llama la finca) es una verdadera joya inmersa en árboles centenarios y abundante fauna que llaman a la finca su hogar… incluso nos sorprendieron unos ciervos en el camino, con eso ya lo decimos todo. Entre los más de 10 vinos producidos por la bodega, 4 salen de viñedos viejos ubicados en la Sierra de Gredos, siendo dos en el lado de Toledo y dos dentro de la zona de Cebreros (Ávila). Justo de esta última hemos elegido los vinos para nuestro selecto portafolio de pepinazos.

Bodegas CanopyBodegas ArrayanBodegas Arrayan
Bodega Canopy; Bodega Arrayán y sus  viñedos en Méntrida

DÍA 2

El segundo día del viaje empieza directamente en Cebreros (Ávila) visitando al productor SotoManrique. Primeramente hay que presentar a Jesus Soto (Chuchi, como es conocido), con un largo recorrido en el vino-universo: dueño de tienda, distribuidora, bodega, gerente comercial, viticultor, enólogo… nada le para. 

Pero lo que hemos visto en primera persona es el trabajo impresionante que él viene haciendo: recuperar viñedos históricos como algunos de los más altos de toda la zona sobre los 1.100 metros, contando con suelos más diversos como pizarra y cuarzo, además de la composición granítica como hemos explicado anteriormente. Y, a la vez, encargándose de la administración de la cooperativa de Cebreros y elaboración de vinos de sus asociados, cambiando (por decirlo de alguna forma) la mentalidad de los productores de uva que siempre tuvieron como meta el máximo de productividad. Aunque ahora se vendimia menos en términos cuantitativos, la calidad de la materia prima es infinitamente mejor. ¡Vaya curro tiene este hombre! Además, Chuchi nos ha quitado el aliento con unas vistas impresionantes sin igual en toda la Sierra de Gredos.

SotoManriqueSotoManriqueSotoManrique
Catando los vinos SotoManrique y conociendo sus viñedos en Cebreros

Seguimos en Cebreros, más concretamente en Navalmoral de la Sierra, donde fuimos a visitar a Orly Lumbreras. Algunos lo reconoceréis por otra de sus facetas: conductor del programa en Radio 3 “Placeres Mundanos”, donde complacía a sus oyentes entrevistando gente de alto calibre del mundo del vino, de la gastronomía o de las artes en general. Lo ha dejado para dedicarse a su otra gran pasión: elaborar vino, recuperar viñas olvidadas, trasladando su sensibilidad a través de otros sentidos.

A primera impresión, Orly parece un eremita, un tío que decide recuperar una finca prácticamente en ruinas en un entorno agreste en el medio de la nada, y en pocos minutos te dejas llevar por su carisma. Es como alguien que te gustaría tener como hermano mayor o primo… uno de esos tipos que te acoge, que te deja jugar con sus juguetes e intenta explicar y transmitir toda su emoción de la manera más natural posible. Ese carácter se refleja y queda aún más evidente en sus vinos, todos concebidos de manera “ancestral”, en depósitos abiertos, con solamente uso de levadura salvaje, mínima intervención, sin correcciones o uso de sulfuroso. 

Orly LumbrerasOrly Lumbreras
Orly Lumbreras Viñador, arte en la bodega

El resultado: vinos complejos, especiados, algunos más cálidos y otros más frescos, pero todos con gran mineralidad, golosos y de elevada potencia aromática. Sus parcelas de viñedo son pequeñas (algunas no llegan a la hectárea), con escasa cantidad de plantas en suelos de pizarra y granito, pero de una concentración y expresividad impresionantes. Como él mismo define, cada pedazo de tierra tiene algo de único y especial que ofrecer, y en esto estamos totalmente de acuerdo: cada parcela tiene su propio carácter, y por más pequeña que sea, aporta al vino su personalidad.

DÍA 3

Durante el tercer día de aventura conociendo a los productores de la zona, nos encontramos con Alfredo Maestro. Pese a que la inmensa mayoría de sus vinos tiene origen en su tierra natal (Peñafiel), Alfredo también se dedica a recuperar viñedos en la Sierra de Gredos. En este caso lo curioso es que produce un vino y medio en la zona (exactamente lo que has leído). 

Explicamos: uno de ellos es un 100% Garnacha de Gredos (Ávila) y el otro vino también es un 100% Garnacha pero que utiliza uvas provinientes un 50% de viñedos de la Sierra de Gredos en Navarredondilla y el otro 50% de viñedos en Peñafiel (Valladolid), por eso la broma… ya anticipamos que ambos vinos están estupendos y los tendremos en nuestra tienda on-line.

Alfredo Maestro

;Catando los vinos de Alfredo Maestro

Alfredo es un eximio estudioso, investigador y autodidacta, produciendo verdaderas joyas consideradas vinos de culto en EEUU y otros países, con admiradores expertos en todo el mundo. Se destaca también por ser uno de los pioneros en el movimiento natural en nuestro país. Pero lo que más nos mola es que sea un contracorriente, manteniéndose fuera de las denominaciones de origen, comercializando la mayoría de sus vinos bajo la VT Castilla y León o Vinos de España. ¡Larga vida a Alfredo y sus inolvidables vinos!

DÍA 4

Llegó el cuarto día, y para finalizar la última parte de este puzzle llamado Sierra de Gredos en la subzona de la D.O. Vinos de Madrid, nos dirigimos a Cadalso de los Vidrios. Ahí nos esperaba Javier Garcia, uno de los 4 Monos, quien nos ha enseñado algunos de sus viñedos y abierto las puertas de su bodega. El nombre viene de la idea de 4 amigos con una ilusión en común: producir vinos elegantes y puros que reflejen la continentalidad de la región donde viven, por eso en su método productivo solo utilizan levaduras nativas, evitan excesivas extracciones de la uva y utilizan solamente formatos grandes de madera, además de tanques de hormigón. 

Todos sus vinos los hemos probado directamente de la barrica, así como muchos de los demás productores visitados: a algunos aún les faltaba un tiempo antes de embotellar y estar listos para consumo. Aún así, se nota la filosofía de los monos en su trabajo: vinos que hablan de su lugar de origen. Sus vinos mantienen la Garnacha Tinta como protagonista, pero son de los pocos productores en la región que producen vinos monovarietales de Cariñena (o Mazuelo cómo es conocida en Rioja), una variedad “importada” en la zona en los 90 y que tiene un perfil quizá más rústico, pero de excepcional estructura y que suele producir vinos con menos alcohol que la Garnacha.

4 Monos4 Monos
Viñedo y bodega de 4 Monos Viticultores

De ahí partimos a San Martín de Valdeiglesias donde nos encontramos con Juan Diez, propietario de Bernabeleva, quien nos ha enseñado algunas de sus parcelas como por ejemplo Navaherreros,fundamentalmente la base y esencia de la bodega. 

Al mando de la vinificación está el enólogo catalán Marc Isart Pinos, un devoto de la filosofía no intervencionista tanto en viña como en bodega. Entre sus técnicas están el poco o ningún uso de roble nuevo y de largas maceraciones en bajas temperaturas para una extracción fenólica más suave y natural. Pero, os debéis estar preguntando ¿qué es la fenólica? Pues son los compuestos que aportan los taninos (astringencia y gran parte de la estructura del vino) y los antocianos (una compleja agrupación de moléculas que además de estructura también dan color al vino). 

Expresividad y pureza en armonía con esta linda tierra ancestral es lo que buscan en sus vinos. Para ello cuentan también con su majestuoso entorno, viñedos con más de 80 anõs, diferentes niveles de altitud, orientaciones y el suelo de arena de granito (con algunas zonas de cuarzo).

Todos los viñedos de Bernabeleva son tratados orgánicamente cuando necesario, siendo que su mayor problema en absoluto son los animales silvestres. Para se tener una idea, este año con el tema COVID-19 que impidió que se hicieran ciertas labores por falta de personal, los animales hicieron un verdadero banquete. Ciervos, corsos, jabalís y principalmente conejos (sí, estos lindos inofensivos animales que nos traen los huevos en la pascua), reventaron con algunas viñas, incluso arrancando del suelo algunas de ellas.

Seguimos hacia la bodega “baby” de la región, donde ya nos esperaba Javi Tenorio de la bodega Ca’ di Mat que apenas estrenan con solo 2 añadas en el mercado (2017 y 2018) 

El propio nombre de la bodega nos cuenta de qué va el proyecto. Viene de un dialecto del norte de Italia, más precisamente del piemont, y significa literalmente “casa de locos”. Los fundadores: una pareja, él Italiano, ella natural de la región, se han puesto a recuperar antiguos viñedos abandonados de la familia, algunos con hasta 90 años, en un entramado compuesto de endrinos, madroños, enebro, retamas… pues realmente hay que estar loco para asumir tal proeza. Pero la locura se justifica en sus vinos ¡Grazie a Dio por el atrevimiento! Todo ese entorno silvestre se refleja en la copa, tanto en sus 3 tintos de Garnacha como en los 2 de Albillo Real. Son vinos delicados, pero con una vivacidad impresionante, además de muy gastronómicos a la vez (¿no tenéis hambre ahora mismo?). 

BernabelevaCa' di Mat
Bodega Bernabeleva y viñedo de Ca'di Mat

El proyecto cuenta con la pasión y experiencia de Curro Bareño para recuperar y extraer lo mejor de cada viña. Lo llamativo es que en la vinificación utiliza el raspón al 100% de la producción de los tintos. ¿Y qué es el raspón? Se trata de la parte leñosa (o esqueleto) del racimo, e igual que las bayas, deben de estar completamente maduros para que no aporten astringencia o sabores “verdosos” al vino. Con esa técnica se busca alcanzar el máximo de frescura que la uva pueda proporcionar… es bastante utilizada en zonas francesas como Borgoña o Beaujolais. Cada productor tiene su receta o proporción para utilizar el raspón, dependiendo del objetivo que se busca y también del resultado de la añada.

 

Y algunos os estaréis preguntando… ¿y las birras?  

 

Pues no ha sido tarea sencilla. Para ser honestos, en este primer viaje nos hemos dado cuenta de lo complicado que puede llegar a ser combinar estas dos búsquedas (es lo que tiene pasar de la teoría a la práctica, ¿no?). Porque como ya sabéis, las cerveceras suelen situarse en entornos más urbanos, y este viaje ha sido una inmersión absoluta en la naturaleza. 

Pero a pesar de esto, sí encontramos una cervecera en la zona de Madrid que nos ha flipado: La Quince, cervezas craft con el mensaje “Born to brew wild”. ¡Claro que nos tenía que flipar!

La idea de producir cervezas extremas, con personalidad y ante todo utilizando solamente materia prima top nace de la forma de enfrentarse el escenario cervecero establecido, hasta que entonces Jacobo Lliso y su primo llegan al 2013 rompiendo paradigmas y elevando el listón de calidad produciendo birras sin prejuicios con su lema brew wild. 

La Quince Brewing
Catando las cervezas de La Quince Brewing

Empezaron como gipsy brewers (término para referirse a cerveceros que producen de manera colaborativa con otros cerveceros sin tener que soportar los costes fijos de una cervecera propia). De ahí viene también nuestra identificación con Jacobo, de estar siempre en busca de algo, explorar y conocer. Precisamente, una de las birras que hemos elegido para nuestro club refleja justamente este estilo de vida, una cerveza de la familia de las lagers producida en colaboración con otra cervecera también premiada utilizando solamente lúpulos autóctonos de Navarra. Otro detalle a destacar es que La Quince posee dos tap-rooms (uno en Madrid y otro en Barcelona) con unas pizzas que son una pasada.

Y así llegamos al final del viaje, este primer viaje... solamente el primero de muchos que vendrán, y que no ha hecho más que confirmar que esto es lo que realmente queremos hacer: descubrir para luego compartir con vosotros los vinos y cervezas más auténticos de estas tierras (¡de momento!).  

Si quieres saber más sobre estos lugares y sabores, como socio del club recibirás todos los detalles de los vinos seleccionados con informaciones específicas del origen de los viñedos, método de producción, perfil sensorial, notas de cata, maridaje, etc. ¡Y lo mismo con las birras!

 

Muchísimas gracias a todos los productores que nos han abierto las puertas de su casa y nos han expresado con tanta pasión su amor por lo que hacen: Jesus M. Soto (de SotoManrique), Alfredo Maestro, Orly Lumbreras, Maite Sánchez y Alvaro G. Oteyza (de Arrayán), Lorena Díaz y Alfonso C. Gil (de Canopy), Javier García (de 4 Monos), Juan Diez. Bulnes (de Bernabeleva), Curro Bareño y Javier Tenorio (de Ca’di Mat) y Jacobo P. Lliso (de La Quince). 

 

¡Hasta muy pronto!

 

Bottle Hunters

¡La búsqueda es infinita!


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